Cómo saber si mi gato está enfermo

Cuando tenemos un gato tenemos que estar atentos a algunas cosas que pueden ser alertas que indiquen enfermedad. Por supuesto que el gato tiene que ser controlado por el veterinario, pero justamente por eso, para darle la mayor información posible es muy importante aprender a prestar atención a determinadas cosas importantes.

Como siempre destacamos, una enfermedad que se diagnostica a tiempo tiene mejor pronóstico y requiere de tratamientos mucho menos agresivos y costos. Veamos algunos de esos signos físicos.

Los gatos son muy estoicos por naturaleza. Esto viene de generaciones de vida en la naturaleza. Los pequeños felinos -tanto depredadores como presas- esconden instintivamente signos de debilidad para no convertirse en el almuerzo de alguien. Este impulso es muy útil en la naturaleza, pero no es tan relevante para el estilo de vida del gato moderno. Un gato puede mantener su enfermedad en secreto hasta que su cuerpo ya no pueda hacer frente a ella. De repente, tiene un gatito muy infeliz en sus manos.

Los gatos dan pistas cuando no se sienten bien. Cuanto mejor conozca a su gato -sus hábitos, apariencia y comportamiento- más evidentes serán estas señales. Notar las señales de enfermedad e intervenir inmediatamente podría significar la diferencia entre la vida y la muerte para su gatito.

Signos para saber si tu gato está enfermo

Los siguientes son signos comunes de enfermedad en los gatos. Esta lista no es exhaustiva ni sustituye el consejo de un veterinario profesional. Tenga en cuenta que estos signos son más preocupantes en un gato muy joven, muy viejo o de otra manera frágil, ya que tienen menos defensas cuando la enfermedad ataca. Si su gato hace algo que le preocupa, consulte siempre a su veterinario.

Cambios de conducta

Si el temperamento de su gato cambia inesperadamente, probablemente le esté diciendo algo. Un gato amistoso puede volverse solitario; un gato juguetón se vuelve apático; un gato anciano deja de saltar sobre su regazo o de dormir en su cama por la noche. Por el contrario, un gato relajado puede ser hiperactivo, necesitado o maullador cuando está enfermo. Dado que los gatos son tan grandes simuladores, un cambio de comportamiento puede ser su única pista de que algo está pasando.

Cambios en el apetito

Los cambios en el apetito son un signo clásico de las enfermedades felinas, aunque algunos no dejan simplemente de comer. Es posible que se vuelvan quisquillosos o que pasen de preferir alimentos secos a antojarse sólo de los enlatados. Otros pueden venir corriendo al sonido de la comida que se está preparando sólo para olerla una vez y alejarse.

Algunos pueden mostrar repentinamente un interés extremo en su comida mientras dejan la suya intacta. Tenga en cuenta que un aumento brusco del apetito podría indicar tanto un problema como una disminución (por ejemplo, hipertiroidismo o diabetes).

Aumento de la sed

Este es un signo muy importante de enfermedad si se es observador. La mayoría de los gatos no son grandes bebedores, especialmente si comen una dieta de comida enlatada. Si ve a su gato mendigando en el grifo o colgando del cuenco de agua más de lo habitual, podría ser un signo de diabetes, enfermedad renal, hipertiroidismo, o una serie de otros problemas. Si su gato bebe más, también debería orinar más. Una bandeja de arena empapada o accidentes con la orina fuera de la caja son razones para llamar al veterinario.

Vómitos

Seamos realistas, algunos gatos son vómitos, ya sea por bolas de pelo, por comer plantas o por el clásico “sorbo y vómito” de comer demasiado rápido y traer la comida de vuelta. Pero los vómitos repetidos durante un período de 24 horas no son normales y pueden indicar una infección grave o una obstrucción intestinal. Los vómitos crónicos y recurrentes son otra preocupación, especialmente si están acompañados de pérdida de peso, letargo o diarrea.

Esfuerzo para orinar

Los problemas de vejiga son bastante comunes en los gatos. Los signos típicos incluyen viajes frecuentes a la bandeja de arena, micción dolorosa o laboriosa, u orina sanguinolenta o descolorida. Los accidentes de orina fuera del recipiente son otro indicador común. Busque atención veterinaria inmediata para un gato macho que esté vocalizando y esforzándose repetidamente por orinar. Puede tener una obstrucción urinaria que ponga en peligro su vida.

Problemas respiratorios

Los signos de enfermedad respiratoria en los gatos pueden ser sutiles. Los signos a los que hay que prestar atención incluyen tos, sibilancias, falta de aliento y respiración superficial y rápida. Estos signos pueden ser graves si van acompañados de otros adicionales como letargo, falta de apetito o fiebre. La respiración con la boca abierta en un gato que no está sobrecalentado o estresado es una verdadera emergencia.

El pelo es muy importante

Cuando pierde brillo, se ve opaco y sin vida hay que prestar atención, lo mismo si tiene zonas con falta de pelo, algo relativamente frecuente en varias infecciones  e irritación en la piel del gato. Siguiendo el orden, los ojos son muy importantes. Un gato que pierde brillo en la mirada, que tiene derrames o un color diferente, tiene que ir al veterinario inmediatamente.

La boca tiene que estar sana

Sin mal aliento y con las mucosas del color habitual, prestando atención a la aparición de un tinte amarillento. Las orejas no tienen que tener olor desagradable ni una cantidad mayor de cera de la habitual.

Las garras

Las garras tienen que estar sanas y sin incrustarse en los dedos.

El abdomen

El otro punto muy importante es el abdomen, que no debe tener crecimientos o hinchazones. Esto aplica para cualquier parte del cuerpo del gato. Cuando cepillamos el pelo del gato, rutina que hay que tener desde que es muy cachorro, podemos aprovechar para prestar atención a todo esto.

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